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Apoyo a Ekaizer y Gabilondo

Desde que tengo uso de razón he escuchado la radio, desde entonces recuerdo la voz de Gabilondo conduciendo el “Hoy por hoy”, ha mostrado sobradamente ser un periodista de los que hacen época, lejos de descalificar gratuitamente y recurrir al insulto.

Igualmente llevo mucho tiempo leyendo el diario El País y viendo en diferentes tertulias a Ernesto Ekaizer, el cual merece el mayor de mis respetos, ha demostrado, igualmente, una gran clase en sus artículos como en sus intervenciones en diferentes medios de comunicación.

El fin de semana pasado, por un azar del destino (era la primera vez que veía ese programa) tras ver un DVD di con el programa de Jordi González “La Noria”, al parecer habían montado una tertulia sobre el siniestro personaje de Jimenez Losantos y la defensa ante el rey del “el terrorista de las ondas” que llevó a cabo Esperanza Aguirre. Personalmente me parece mal que a cierta calaña de impresentables se les de publicidad en la televisión. Para más inri se llevaron a otros dos impresentables: Alfredo Urdaci (el de ce ce o o) y Miguel Angel Rodríguez (MAR) los cuales defendieron, el primero en calidad de ¿periodista? y el segundo en calidad de palmero del PP. En el otro rincón estaban Ekaizer y Pilar Rahola.

El debate se salpimentó con las declaraciones de Fedeguico sobre Ekaizer y Gabilondo, insultos e improperios lanzados desde su púlpito en la radio de los obispos en plan soflama apocalíptica, digno de todo un inquisidor medieval.

La conclusión del debate es que, claramente, Ekaizer dio una lección de retórica a MAR y Urdazi, los cuales estaban mas empeñados en desacreditar al periodista de El País, que en plantears si realmente Espe intercedió ante el rey para que “perdonase” a Fedeguico.

“No considero a F.J.Losantos un compañero” dijo Jordi González… yo ni lo considero un ser humano…

Ha llegado el Otoño

Hasta hoy aquí, en Cádiz, no habíamos notado que el Otoño se ha abierto paso… así pues os dejo un Haiku otoñal.

 

 

Las hojas secas
reciben el otoño
con remolinos

Un infarto de miocardio acabó el Sábado con la vida de Juan Antonio Cebrián, divulgador y conductor del programa de culto La Rosa de los Vientos.

Todos los “rosaventeros” hemos sentido la pérdida profundamente. Me enteré mediante el programa de Iker Jimenez, ya que el programa de los Sábados de LRDV suelo escucharlo en podcast, y sinceramente no me lo podía creer.

Me quedo con el recuerdo de la voz de Cebrián en la tertulia de las 4 C en el interminable trayecto del autobús que me lleva de Cádiz a Cartagena (y viceversa)…

Descansa en Paz

Fuerza y Honor 

Aun ando por aquí, ¿eh?

Pues sí, para los que pensábais que me había raptado una mafia colombiana, abducido un OVNI o atropellado un coche… os digo que aun ando por aquí.

Estos días han sido realmente estresantes, he comenzado con la academia de la CTO, estoy acabando la carrera y tengo mil cosas en danza, espero al menos poder escribir un poquito cada semana.

Ya tendréis noticias mías… ;)

Triste día, el cáncer se ha llevado a Carlos Llamas, director de Hora 25 y, bajo mi humilde opinión, uno de los periodistas que han marcado época en la radiodifusión española. Durante muchos años he escuchado atentamente su programa, la tertulia dirigida magistralmente por Carlos ha marcado época, aquel gran programa la noche del 11M y decenas de ediciones de su programa que podían tomarse como lecciones de periodismo: imparcialidad, ironía y, sobre todo, profesionalidad… alguien que no se casaba con nadie, algo que ya escasea en el mundo del periodismo.

Recuerdo como su breve vuelta tras su primera ausencia me emocionó, como volver a oir su voz me emocionó… desgraciadamente, era una prórroga, una maldita prórroga de la vida, antes de que la enfermedad volviera a surgir, como desgraciadamente acostumbra el cáncer, apartándolo definitivamente de las ondas.

Anoche, cuando escuché el especial de Hora 25 y, esta mañana, cuando he leído el especial de El País, no he evitado volverme a emocionar…

En fin, esto sigue, se te echará de menos, Charli, sin embargo, tu recuerdo permanecerá entre todos los que te hemos escuchado fielmente, noche tras noche, desde hace bastantes años. Descansa en paz, aquí todos te recordaremos cada vez que escuchemos la sintonía de tu programa, tu gran programa.

Fin de fiesta…

¿Dónde estabas entonces,
cuando tanto te necesité?.
Nadie es mejor que nadie,
pero tú creíste vencer.
Si lloré ante tu puerta,
de nada sirvió.
Barras de bar, vertederos de amor…
Os enseñé mi trocito peor.
Retales de mi vida,
fotos a contraluz.

Me siento hoy como un halcón
herido por las flechas de la incertidumbre.

 

Cerveza, cigarrito a medio fumar, canciones de Rosendo y Miguel Ríos en la última noche de fiesta. Sonrisas y carcajadas, recuerdos de la infancia y alguna que otra chica desubicada quedan en la memoria permanentemente… el día que volví a encontrar a aquellos que me aprecian.

 

Curiosamente, nos encontramos con aquellos “amigos” del círculo de puñaladas (algún día colgaré algo sobre los colegas del círculo de puñales, son lo más parecido que existe actualmente a Judas) todos con su mejor sonrisa, mejor era la mía, al menos por sincera.

Ahora toca marchar a Cádiz, volver al lugar en el que llevo exiliado cual Napoleón tras Waterloo, lejos de mi gente… llevo 7 años fuera de aquí, sin embargo, cada vez que me voy es como el primer día.

No puedo evitar sentirme triste y melancólico como en un blues, pero, es mi decisión y cada uno ha de hacer lo que debe en esta vida.

Antes de poner punto final a este post, quiero acordarme de aquella gente que he conocido este Verano en el IRC. Indira, VoDkiTa, Shikita, oioyo, Meztli… y un largo etcétera de buena gente con la que he pasado buenos ratos, conversaciones algunas distendidas, otras surrealistas… una experiencia que ya queda escrita permanentemente en la memoria. Se os aprecia ;) (a mi manera,claro).

Mi Frikimundo

Otro rap del Porta…

No tenemos Dios, no tenemos más que honor y vida, ¿hay algo más importante que caminar dignamente entre los vivos? Lo dudo mucho, sinceramente.

Con “una vida carente de honor” no me refiero a los antiguos cánones griegos o japoneses, en los cuales se prefería morir violentamente y temprano a tarde y decrépito. Me refiero a los que se arrastran sin dignidad por la vida, aquellos cuyos única dote es mezquindad, falsedad y mentira caminan entre nosotros sin honor… lo cual es un claro desprecio para la vida. En el antíguo Japón, la salida para una vida en deshonor era el Seppuku, lo que vulgarmente se conoce como hara-kiri.

En el siglo XXI, eso de tener un wakizashi (arma de filo japonesa para el ritual) y pedir a alguien de confianza que sea tu kaishaku (es decir, aquel que decapita al individuo que hunde su wakizashi en su pecho). Sin embargo, en esta tradición ancestral, y que muchos tachareis de inhumana, hay algo que aquellos que no se paran a examinar el ritual no ven, aquel que hace Seppuku deja el mundo con extremo dolor, pero con honor…

No quiero que toméis esto como que desprecio la vida, o que invito al suicidio, sin embargo, afirmo que una vida sin honor no es una vida que merezca vivirse… simplemente…

Dejemos este relato (de “Bushido, The Soul of Japan)


“Taki Zenzaburo avanzó lentamente con el kaishaku a su izquierda en dirección a los testigos japoneses; se inclinaron ante ellos y después se aproximaron a nosotros y nos saludaron en la misma forma, aunque quizá con mayor consideración; en cada caso, el saludo fue correspondido ceremoniosamente. E1 condenado ascendió con lentitud y gran dignidad al piso elevado, se postró dos veces ante el altar en alto y se sentó en la alfombra de fieltro con la espalda hacia el altar, y de rodillas a su izquierda el kaishaku. Entonces avanzó uno de los tres oficiales ayudantes, portando un atril de los empleados en el templo para hacer oblaciones. Sobre el atril estaba la wakizashi, la espada corta o daga de los japoneses de veinticuatro centímetros de longitud, con una punta y un filo tan cortantes como una navaja de afeitar. Postrándose, la entregó al condenado, quien la recibió con reverencia, levantándola hasta su cabeza con ambas manos, y poniéndola frente a él.

Luego de otra reverencia profunda, Taki Zenzaburo, con una voz que reflejaba gran emoción y vacilación como era de esperarse en un hombre que hacía una dolorosa confesión; pero firme en su cara y su actitud, habló como sigue:

Yo, y solamente yo, injustificadamente di la orden de disparar contra los extranjeros en Kobe y de nuevo lo hice cuando intentaban escapar. Por este crimen me desentraño y ruego a los presentes me hagáis el honor de presenciar el acto”.

Él que habló dejó que sus ropas superiores se deslizaran hasta su faja, inclinándose una vez más, y quedó desnudo hasta la cintura. Con cuidado, según la costumbre, recogió sus mangas bajo sus rodillas para evitar caer hacia atrás; porque un caballero japonés noble debe morir cayendo hacia adelante. Tomó con mano firme y decidida la daga que estaba frente a él; la miró, pensativo, casi con afecto; pareció repasar por un momento sus pensamientos por última vez y luego se acuchilló profundamente abajo de la cintura, del lado izquierdo y llevó la daga con lentitud a su lado derecho y volviéndola hacia la herida, hizo un corte leve hacia arriba. Durante esta operación angustiosamente dolorosa no movió un solo musculo de su cara. Cuando extrajo la daga, se inclinó hacia adelante extendió el cuello y por primera vez cruzó por su cara una expresión de dolor, pero jamás emitio ningún lamento. En ese instante, el kaishaku, que había estado observando con atención cada uno de sus movimientos, de rodillas a su lado, se puso de pie de un salto y en un segundo levantó su sable en el aire; hubo un relámpago, un golpe feo, pesado, y una caída estrepitosa; la cabeza había sido separada del cuerpo de un solo golpe.

Prosiguió un silencio de muerte, interrumpido sólo zor el horrible ruido de la sangre que salía a borbotones del bulto inerte frente a nosotros, que tan sólo un momento antes había sido un hombre valiente y caballeroso. Fue horrible.

El kaishaku hizo una inclinación profunda, limpió su sable con una hoja de papel preparada para ese propósito, y se retiró del piso elevado; y la daga manchada de sangre fue retirada solemnemente, como prueba sangrienta de la ejecución.

Entonces los dos representantes del Mikado abandonaron sus sitios y cruzaron hasta donde estábamos sentados los testigos extranjeros; nos pidió atestiguar que la sentencia de muerte de Taki Zenzaburo había sido cumplida fielmente, salimos del templo terminada la ceremonia”.

Como podéis advertir, es mucho más que un ritual…

Dragon Ball Rap

Que recuerdos de ver Dragon Ball en TV3… que tiempos aquellos…

El Haiku

Dice la Wikipedia (fuente de todo saber de comienzos del s.XXI) que el haiku es “una de las formas de poesía tradicional japonesa más extendidas. El haiku se compone de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima. Suele contener una palabra clave denominada kigo que indica la estación del año a la que se refiere. Tradicionalmente buscaba describir los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones, o la vida cotidiana de la gente.”

Bien, una vez definidos los haikus, voy a poneros uno de mis favoritos, de Matsuo Bashô:

Al mar ya oscuro:

los gritos de los patos

a penas blancos

Cada semana iré colgando algún haiku, para ir salpimentando con mis pensamientos ;)

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